La exposición recoge piezas procedentes de retablos y altares domésticos que las familias acostumbran a tener y que, por vicisitudes sociales o políticas, tan terribles en estos territorios a lo largo de varias generaciones, han salido a la venta. Son testimonio del largo recorrido del cristianismo ortodoxo, que se ha ido conservando en su larga y difícil travesía, desde el advenimiento del mundo musulmán en el siglo VII hasta el ateísmo comunista tras la II Guerra Mundial.
En el acto de inauguración el general presidente del Patronato del Alcázar y director de la Academia de Artillería subrayó la importancia de la exposición “por lo que supone de oportunidad para conocer una cultura muy desconocida para nosotros, aunque muy cercana, en la que están representados muchos valores de la cultura europea y donde se registró el último y vergonzoso episodio de limpieza étnica”.