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21 febrero, 2020 Patronato del Alcázar de Segovia

Avance de las obras de remodelación de la Plaza de la Reina Victoria Eugenia

El Patronato del Alcázar acometerá el cambio de fase de las obras de remodelación de la plaza de la Reina Victoria Eugenia entre los días 24 y el 26 de febrero.

Estado actual de las obras, fase I.

La obra de remodelación de la plaza de la Reina Victoria Eugenia, popularmente conocida como Plazuela del Alcázar, que fue iniciada en enero de 2019, experimentará entre los días 24 y 26 de febrero un punto clave en su desarrollo. En las últimas semanas se han producido avances de ejecución que permitirán llevar a cabo el cambio de fase.

A partir de entonces, los visitantes comenzarán a utilizar la parte ya renovada de la plazuela, el costado sur, y los trabajos se centrarán en la mitad norte de la plaza. Según se vayan completando zonas de la parte norte, se irán abriendo al público, sin esperar a que la obra haya terminado por completo. De este modo, los visitantes dispondrán de espacios recién renovados cada vez más amplios y de mayor comodidad.

El Patronato del Alcázar no contempla el cierre del monumento por motivo de las obras. Por ello, para facilitar el acceso de visitantes mientras la puerta principal del recinto se encuentre en la zona objeto de remodelación, se ha habilitado un acceso provisional a través de la verja que cierra la plazuela. La creación del acceso provisional ha supuesto el desmontaje de un tramo de la verja, que volverá a colocarse una vez finalizada la obra.

La ejecución de las obras acumula un cierto retraso respecto a lo inicialmente previsto, debido fundamentalmente a las mejoras en seguridad que se incorporaron al proyecto original, entre las que se incluyen la ampliación de la red de protección contra incendios del Alcázar, la adecuación de la escalera entre la Plazuela y el Postigo del Obispo como vía de evacuación y la mejora del sistema de telecomunicaciones y vigilancia de seguridad del recinto.

Se prevé que la ejecución de la segunda fase de la obra, la correspondiente a la mitad norte, sea más sencilla, puesto que por esa zona apenas discurren redes de suministro y telecomunicaciones, las cuales son abundantes en la fase ya ejecutada. El tratamiento de dichas redes y cableados de suministro ha requerido de extremo cuidado en la ejecución de las obras, ya que se trata de elementos de suma importancia para el funcionamiento del Alcázar y del Archivo General Militar.

El Patronato prevé que la obra esté finalizada pasado el verano, pero es plenamente consciente de que se está trabajando en un entorno muy sensible, cuyo subsuelo debe ser tratado con el mayor respeto, y que el empleo de metodología arqueológica en los trabajos podría, lógicamente, alargar los plazos de ejecución.

Avance de los trabajos de restauración de fachadas de la Casa de la Química

Un capítulo importante de la obra de remodelación de la plazuela del Alcázar es el dedicado a la restauración y dignificación del entorno de la Casa de la Química, edificio cuyas trazas se atribuyen a Sabatini y ejemplo más notable del Neoclásico en Segovia. La conclusión de los trabajos supondrá devolver a la edificación el esplendor perdido por la avanzada situación de deterioro en que se encontraban sus fachadas.

Para dar mayor realce al edificio, se ha construido una lonja de granito en su parte delantera. Además, se está acometiendo la restauración de las cuatro fachadas, la cual se encuentra en un estado muy avanzado. Los trabajos sobre las fachadas de la Casa de la Química han estado marcados por la meteorología adversa del pasado otoño, que fue especialmente frío y húmedo, lo que condicionó el desarrollo de la obra. Los materiales empleados, como el mortero de cal, de tipo tradicional y respetuosos con el carácter de restauración de un edificio histórico, presentan mayores restricciones a la hora de su utilización en comparación con otros materiales modernos. Por ejemplo, el mortero de cal no puede ser aplicado en días en los que las temperaturas mínimas desciendan por debajo de 5 grados centígrados, ni en días lluviosos. Por este motivo, la Dirección Facultativa de las obras optó por la suspensión temporal de los trabajos durante los meses más fríos del invierno, para retomar la restauración de las fachadas de la Casa de la Química cuando las temperaturas sean más propicias. En ese momento se restaurará la única zona que queda pendiente en todo el edificio: la zona central de la fachada delantera, donde se encuentra la monumental portada neoclásica de piedra caliza. Para ello, se instalará, de nuevo, un pequeño andamio. Esta intervención no provocará el cierre al público de las dependencias, ya que mantener abierto el Alcázar siempre ha sido una premisa fundamental del Patronato desde que decidió acometer la rehabilitación de la Plazuela y de la Casa de la Química.

Renovación y mejora de la seguridad

La remodelación de la Plazuela ha supuesto para el Patronato del Alcázar una oportunidad para acometer la actualización de sus redes de telecomunicaciones, de videovigilancia y de protección contra incendios.

PLANO AMPLIACIÓN RED PCI ALCÁZAR

PLANO AMPLIACIÓN RED PCI ALCÁZAR

De estas inversiones, la de mayor envergadura es la consistente en la actualización y ampliación de la red de protección contra incendios. El Alcázar, que antes no disponía de una red de hidrantes en el exterior, se ha dotado de un potente sistema de extinción de incendios. A la red de columnas secas y el aljibe de 106 m3 preexistentes se sumarán, una vez concluyan los trabajos:

  • Un nuevo aljibe (ubicado en el jardín de la Fruta) cuya capacidad será de 167 m3.
  • Una línea de hidrantes que rodeará la plazuela a modo de anillo.
  • Un línea de hidrantes que recorrerá el adarve sur del Alcázar, hasta el jardín Almohade (la “proa” de la fortaleza).
  • Una línea de hidrantes con acceso desde el patio de Armas, que servirá como refuerzo al sistema de columnas secas en caso de emergencia en el interior del Alcázar.
  • Una tubería de conexión entre el aljibe existente y el nuevo, para que puedan actuar de forma conjunta como un único depósito.

Se están colocando los dispositivos necesarios para, en el futuro, conectar la línea de hidrantes que finaliza en el jardín Almohade con la de la Plazuela a través del costado norte del edificio, cerrando de este modo un anillo de hidrantes en torno al Alcázar. La nueva red de protección contra incendios del Alcázar no solo mejorará la seguridad de la fortaleza, sino que también facilitará la extinción de incendios en los valles del Eresma y del Clamores. Las tuberías que se están instalando tienen una capacidad muy superior a la que existían anteriormente. Por ello, para optimizar las posibilidades de uso de la nueva instalación, se ha sustituido la acometida general de agua del Alcázar, que tenía un diámetro de 65 milímetros, por una de 350 milímetros.

En relación con la mejora de la seguridad de las personas que transitan por el recinto, el Patronato decidió la instalación de un sistema de bolardos retráctiles en el paso de vehículos a la Plazuela. La colocación de este dispositivo se realizará de forma coordinada con la segunda fase de las obras de remodelación de la plaza. El sistema contará con un mecanismo de apertura automático basado en el reconocimiento de matrículas de vehículos autorizados, así como con un interfono para la comunicación con el centro de control del Alcázar.

Hallazgos arqueológicos

 Sondeos de verificación arqueológica

Además del correspondiente control arqueológico de la ejecución de cualquier trabajo que implique movimiento de tierras, el Patronato del Alcázar decidió la excavación con metodología arqueológica de dos zanjas en la Plazuela, transversales en sentido sur-norte, una a cada lado del monumento a Daoíz y Velarde. El objetivo buscado con la realización de dichas zanjas, que literalmente seccionan la Plazuela, es la localización y ubicación de aquellas estructuras que, en épocas pasadas, se dispusieron a lo largo de la plaza en sentido este-oeste, tales como calles, ramales del acueducto, o restos de muros de la antigua catedral de Santa María. Estos sondeos permitirían, por ejemplo, conocer la anchura y emplazamiento de las naves de la antigua catedral.

El interés que suscita la posibilidad de hallar dichos restos y poder llevar a cabo un estudio de ellos ha sido uno de los motivos por los que el Patronato del Alcázar de Segovia tomó la iniciativa de proponer al Servicio Territorial de Cultura y Deportes de la Junta de Castilla y León la posibilidad de llevar a cabo la ejecución de las dos zanjas de verificación arqueológica. Las zanjas se están realizando en dos fases. La primera fase ha supuesto la apertura desde las inmediaciones del paseo de carruajes -costado sur- hasta la acera norte del monumento. En una segunda fase, coincidiendo con el desarrollo de los trabajos de remodelación de la mitad norte de la Plazuela, se ejecutarán las zanjas desde este punto hasta el entorno de la muralla norte.

Sondeos de verificación arqueológica

Sondeos de verificación arqueológica

A lo largo de los 22 metros excavados de cada zanja se han documentado, a ambos costados del monumento de Aniceto Marinas, restos de cimentaciones de diversa entidad, que en algunos casos se entrecortan o superponen unos a otros. Cabe destacar la identificación de una unidad estratigráfica consistente en una cimentación a base de sillares rectangulares de granito, caliza y arenisca. Dada su entidad, puede tratarse de la cimentación del muro perimetral sur de la antigua catedral.

Cimentación, posiblemente perteneciente a la antigua catedral, hallada en la zanja

Cimentación, posiblemente perteneciente a la antigua catedral, hallada en la zanja

La ejecución de las zanjas de verificación arqueológica ha supuesto un primer paso importantísimo para la localización, orientación y dimensionamiento de las trazas de la antigua catedral de Santa María. El hallazgo en la zanja 1 de dos cimentaciones de carácter masivo y de gran potencia, una de las cuales reutiliza restos de una edificación anterior, conducen a pensar que nos hallamos ante los restos de la catedral, aunque no hay que perder de vista que los trabajos de demolición y posterior nivelación y explanación de la plazuela realizados a partir del s. XVI han alterado profundamente los restos que permanecen en el subsuelo y dichas alteraciones pueden complicar la interpretación de los restos hallados.

 

Zanja de verificación arqueológica N.º 1.

La ausencia de continuidad de las estructuras halladas en la zanja 1 (al oeste del monumento de Marinas) en la zanja 2 puede deberse a estas alteraciones, aunque la dirección arqueológica de las obras considera que esta ausencia podría obedecer más al hecho de que la cabecera del templo no llegaba hasta el punto escogido para realizar la zanja 2, sino que se ubicaba bajo el lugar que actualmente ocupa el monumento a Daoíz y Velarde.

Es de esperar que durante la segunda fase de ejecución de ambas zanjas se pueda localizar el muro norte perimetral de la catedral, pudiendo desde entonces trabajar en una hipótesis bien fundamentada basándose en los restos, que se esperan inequívocos. No obstante, las consideraciones finales, así como las conclusiones, habrán de esperar hasta la finalización de la intervención arqueológica, previo estudio de los materiales asociados a las diferentes estructuras y niveles arqueológicos.

Red de distribución de agua del acueducto

 Por otra parte, durante la ejecución de la primera fase de los trabajos de remodelación de la plaza se han hallado y documentado diversas canalizaciones de distintas épocas pertenecientes a la red de distribución del acueducto.

Se ha localizado el canal principal del acueducto, que proviene de la calle Daoíz y se dirige al desarenador / distribuidor hallado en el cuadrante suroeste de la plazuela, entre la Casa de la Química y el Alcázar. Se trata de una estructura que aloja en su interior el calicanto lateral que protege la conducción, realizada mediante atanores machihembrados, cubierta con losetas cuadrangulares de barro cocido en algunas zonas y por losas de caliza en otras. Sin lugar a duda se trata del penúltimo canal de abastecimiento de agua del Alcázar de Segovia, vista la fábrica, ya de época moderna.

Un importante hallazgo arqueológico ha sido un desarenador / distribuidor en buen estado de conservación, que decantaba el agua del acueducto y lo repartía tanto hacia el Alcázar, continuando el ramal principal del acueducto, como hacia el aljibe que se ubica junto a la entrada de la Casa de la Química, por una canalización secundaria. Dado el interés que presenta el desarenador, se ha modificado el diseño proyectado para que esta estructura hidráulica quede accesible en el subsuelo de la plaza, bajo unas grandes compuertas; de este modo podrá ser estudiado en el futuro.

 

Red de distribucion del Acueducto en el Alcázar de Segovia

Red de distribución del Acueducto en el Alcázar de Segovia

Casi en paralelo al canal principal se ha encontrado una segunda canalización que también discurre por la plazuela en sentido este – oeste, realizada con atanores de cerámica y cubierta con losetas de barro cocido. La proyección de su orientación indica que desemboca en la canalización principal, la que une el desarenador con el Alcázar.

Desarenador del acueducto.

Desarenador del acueducto.

Además, se ha hallado una tercera canalización, de época moderna / contemporánea, consistente en un canal de plomo cubierto por baldosas de barro cocido.

Canal del acueducto

Canal del acueducto

 

Hallazgo de restos de edificios junto a la muralla sur

 Durante la excavación de zanjas junto a la cara interna de la muralla sur, fueron descubiertos una serie de restos constructivos de relativa importancia para el estudio del desarrollo urbanístico de esa zona de la Ciudad de Segovia, ya que pueden asociarse, en principio, a los restos del palacio episcopal que construyó en este lugar el obispo de la ciudad, Arias Dávila, en el S. XV, y que pueden ponerse en relación con otros restos arqueológicos descubiertos en el año 2017 durante los trabajos de restauración de la muralla sur del recinto de la plazuela. Esta relación está basada en hipótesis, ya que en ningún caso la excavación ha permitido establecer una secuencia física de niveles o estructuras que supusieran una correlación directa entre unos y otros.

Entre los restos se han documentado cimentaciones, muros interiores, ventanas cegadas, tabiquería, pavimentos y canalizaciones. La mayoría de los elementos forman parte, según se deduce del análisis de estos, de un mismo edificio. La parte más reconocible de estos restos se correspondería con, al menos, dos estancias diferenciadas, que suman un total de 7 ventanas, todas ellas cegadas, hacia el valle del Clamores. De los posibles edificios a los que podría pertenecer dichos restos, la dirección arqueológica de las obras se inclina por pensar que están asociados al Palacio que en el S.XV construyó de nueva planta el obispo Arias Dávila. El uso de estas estancias, o al menos el último que se le dio antes de su amortización, parece que es el de almacén, dados los grafitos interpretables como cuentas que aparecen escritos en los paramentos sobre la última capa de enlucido. Ya están siendo objeto de estudio por parte de los arqueólogos al servicio del Patronato del Alcázar. Las primeras conclusiones arrojan una cronología bajomedieval – moderna. Los depósitos que colmatan estas estructuras corresponden a los rellenos hechos en los siglos XVI y XVII, que tuvieron por objeto la nivelación y explanación de la plazuela.

Estructuras asociadas al palacio del obispo Arias Dávila

Estructuras asociadas al palacio del obispo Arias Dávila

 

Ocupación del solar a lo largo de los siglos

El análisis de los materiales obtenidos durante las excavaciones realizadas en la primera fase de la obra de remodelación de la plazuela ha permitido documentar la ocupación del solar desde, al menos, la Prehistoria. En la zanja de verificación arqueológica número 2 se halló un depósito de tierra negra que arroja el material más antiguo hallado hasta la fecha en la plazuela, de la Edad del Hierro II. En el mismo lugar se obtuvo también una muestra de terra sigillata, delicada cerámica utilizada por los romanos, que prueba su presencia en el lugar, pese a no haberse hallado resto alguno de edificaciones romanas originales (sí que han aparecido sillares de origen romano reutilizados en construcciones posteriores, al igual que pueden encontrarse en muchas otras edificaciones de la ciudad).