Fachada

En la imponente fachada del Alcázar destaca la torre de Juan II. Su misión era defender la fortaleza de cualquier ataque desde la ciudad.

Se terminó de construir a mediados del siglo XV, está rematada por unos torreones en la parte superior, denominados escaraguaitas. En su parte inferior rematan con un medio cono invertido adornado con bolas. Esta decoración corresponde a la época de los Reyes Católicos. Arriba del todo, entre las almenas están los diferentes escudos de Castilla.

El Alcázar se construyó sobre una roca rodeada de dos ríos: el Clamores en el lado izquierdo y el Eresma en el lado derecho. La considerable altura y los ríos hacía la roca inexpugnable. Esa fue una de las razones para que se eligiera este lugar para su construcción.

La fuente documental más antigua atestigua ya en el siglo XII la presencia de un castro sobre el Eresma. Más adelante lo denominaron con la palabra árabe “alcázar”, que se utilizaba para designar cualquier residencia real.

Desde la construcción original hasta ahora el Alcázar pasó por dos grandes reformas: la de los Trastámara y la de Felipe II. Prueba de esta última son dos elementos característicos: el granito y la pizarra.

La pizarra le da ese aire de castillo de cuento. Fue Felipe II quien mandó rehacer las cubiertas con pizarra para seguir la moda imperante en el norte de Europa.

El granito se aprecia perfectamente en la llamada “Galería de Moros”. Recibe este nombre toda la parte superior de la primera muralla, por donde corría el camino de guardia. Un escudo corona el dintel de la puerta de acceso flanqueado por dos grandes bloques de granito labrado que resultan muy llamativos. Es el escudo de los borbones en tiempo de Felipe V. Aparece representado en todas las posesiones del rey en aquel momento. Recuerde que todo lo que esté realizado en granito dentro de la fortaleza pertenece al reinado de este monarca.

Ésta es una de las partes más antiguas que quedan del edificio original. Su cimentación corresponde probablemente a la Alta Edad Media. Incluso se puede aventurar que fuera de época romana. La estructura del edificio corresponde al siglo XII ó el XIII.

Si en sus orígenes el Alcázar era una fortaleza militar, hacia el siglo XII pasó a ser utilizado como residencia real. Fue ya en el siglo XVIII cuando Carlos III estableció aquí el Colegio del Real Cuerpo de Artillería; durante cien años se formaron entre sus muros los jóvenes cadetes.

En la fachada puede apreciar una singularidad de la arquitectura segoviana: el esgrafiado, técnica decorativa consistente en realizar incisiones sobre la capa superficial de una pared, de modo que quede al descubierto la capa inferior, que es de otro color. Las piedrecitas negras que salpican el muro son escoria de hierro. Tradicionalmente se ha utilizado en Segovia para decorar las fachadas de las casas. Puede apreciarse prácticamente en todos los muros exteriores a lo largo de la visita.

Ubicación de la Fachada del Alcázar