6 marzo, 2015 Patronato del Alcázar de Segovia

Conmemoración del incendio del 6 de marzo de 1862

Conmemoración del incendio del 6 de marzo de 1862

El día 6 de marzo, como todos los años, siguiendo el programa de prevención de riesgos del Alcázar, su Patronato ha celebrado un simulacro de incendio. Es un homenaje al esfuerzo que todos los segovianos hicieron para restaurar uno de sus monumentos más emblemáticos. En colaboración con los bomberos de la capital, el simulacro comenzó a las 10 horas y ha incluido labores de evacuación, rastreo, traslado de heridos y protección de elementos del patrimonio artístico. Este simulacro anual sirve además para probar el moderno sistema de protección contra incendios de que está dotada la fortaleza, así como el buen funcionamiento del protocolo de evacuación en situaciones de emergencia del Alcázar, que se actualiza cada año con este motivo. Cerca de medio centenar de visitantes han tomado parte en la iniciativa, junto al personal de servicio y los bomberos.

Hace 153 años que el Alcázar de Segovia se vio reducido prácticamente a un montón de cenizas y muros de piedra humeantes. Las llamas se originaron -al parecer- en una estufa de la Sala del Cordón, sala que entonces ejercía como despacho del Jefe de Estudios de la Academia, y se propagaron rápidamente al resto del edificio, debido al viento. Ardió durante tres días.

El barrio de San Marcos vivió el acontecimiento con especial angustia, dado que los fragmentos ardientes arrancados por el viento se precipitaban con frecuencia sobre los tejados de sus casas.

Los cadetes, impotentes ante el avance de las llamas, arrojaron muchos ejemplares de su fabulosa biblioteca por las ventanas, en un desesperado intento por salvar lo máximo posible de aquel tesoro. Todos esos ejemplares rescatados se encuentran hoy en la Biblioteca de la Academia de Artillería y algunos aún conservan las muestras de su aventura, como recuerdo de aquel nefasto día.

Veinte años tardó Segovia, empeñada en la reconstrucción del monumento, en ver comenzadas las obras de restauración. En 1882 se iniciaron los trabajos, según el excelente proyecto de los arquitectos locales Bermejo y Odriozola.