27 junio, 2018 Patronato del Alcázar de Segovia

Obras de restauración recientes en el Alcázar, conferencia de José Miguel Merino de Cáceres

Obras de Restauración en el Alcázar de Segovia

Bajo el título El Alcázar de Segovia: Obras de Restauración Recientes, el Maestro Mayor del Alcázar y académico supernumerario de San Quirce, José Miguel Merino de Cáceres, pronunció el pasado 19 de junio una interesantísima conferencia sobre las obras de restauración llevadas a cabo recientemente en el Alcázar de Segovia.

Merino de Cáceres comenzó la ponencia explicando que, si bien el Alcázar de Segovia presenta un aspecto que nos hace pensar que se trata de un conjunto armónico, realizado con singular unidad, la realidad es bien diferente, toda vez que el tiempo y la Historia han sido sus constructores. El Maestro Mayor del Alcázar explicó a una muy interesada audiencia que, al igual que muchos otros edificios de la Península Ibérica tales como la catedral de Santiago, la mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada, el Alcázar ha sido producto de las intervenciones de diversas generaciones sin sujeción a un proyecto inicial, pero siempre cuidando de respetar la armonía del conjunto.

Quizás el único condicionante que desde los orígenes de la construcción ha marcado la actuación de los ejecutores del alcázar segoviano, ha sido la naturaleza del peñasco sobre el que la fábrica se asienta; y eso fue obra de los ríos que la bordean, el Eresma y el Clamores, que a lo largo de muchos milenios han ido labrando la roca hasta darle la actual singular forma oblonga, explicó Merino. Después intervino la mano del hombre para excavar el profundo foso.

A juicio del conferenciante, el Alcázar de Segovia es un gran palimpsesto, en el que las diversas intervenciones constructivas, se han ido superponiendo unas sobre otras, quedando identificables huellas de las precedentes. Explicó además que el mejor documento sobre cualquier monumento es siempre el propio edificio y que a lo largo de los años a todos sus alumnos de la Escuela de Arquitectura así se lo ha hecho saber. No puedes restaurar un edificio sin estudiarlo y quererlo previamente.

El Maestro Mayor incidió en que las primeras construcciones en el solar son de tiempos de la dominación romana, de la que aún son reconocibles algunas fábricas de granito en los fundamentos de la fortaleza, y que los restos más importantes son ya de los tiempos de los reyes de la Casa de Borgoña de Trastámara, período en el que la intensa actividad constructiva llevó a ocupar la totalidad del solar.

Merino de Cáceres recordó a los asistentes que sin embargo fue Felipe II el monarca que habría de dar al Alcázar su configuración definitiva y quien mayor intervención realizó en él, dándole la silueta romántica que le hace único en la Península y tan semejante a los castillos centroeuropeos.

Respecto al incendió de 6 de marzo de 1862, destacó que veinte años después comenzaron las obras de restauración, que habrían de durar casi otros tantos. La intervención, tras el incendio, ocultó todos aquellos elementos que a juicio de los arquitectos desvirtuaran la unidad que proponían para la fábrica y acentuó el carácter romántico del edificio, aunque afectó mucho más a lo superficial que a lo fundamental; la fábrica básica, aunque malparada, se había salvado, y con aquella se recuperó un elemento primordial, tanto para la configuración arquitectónica de la ciudad, como para la memoria de los segovianos. Sin el Alcázar, Segovia hoy sería menos Segovia, destacó el conferenciante.

José Miguel Merino de Cáceres centro el resto de la conferencia en las actuaciones recientes en el exterior del Alcázar y en el entorno del mismo.

RENOVACIÓN DE REVOCOS Y PARAMENTOS MURARIOS

Actuación tan importante como la restauración de los interiores, la constituye la intervención en los exteriores de la fortaleza, una labor constante e imprescindible, ante el deterioro que aqueja a un edificio de notable antigüedad y constantemente agredido por las inclemencias meteorológicas.

Se ha llevado a cabo la renovación de más del 70% de la superficie de las fachadas de mediodía y de saliente de la fortaleza, y buena parte de la torre de Juan II. Esta renovación de revocos, en general muy deteriorados, nos ha permitido conocer aspectos ocultos de la vieja estructura, con reconocimiento del proceso constructivo del edificio y el descubrimiento de elementos decorativos de gran interés incluso dos escudos de pequeño tamaño.

APARICIÓN DE VENTANAS ALMOHADES

Dentro del conjunto de elementos decorativos descubiertos en los muros, cabe destacar las interesantísimas ventanas almohades, de tiempos de Alfonso X (¿?), aparecidas en la torre de Juan II. La primera y más importante, oculta por el revoco en la zona sur de la fachada que mira a la plazuela, apareció hace algunos años, cuando se intervino en la totalidad de esta fachada. Se trata de una ventana geminada, de arcos apuntados, encintada con un gran alfiz y grafiti de carácter geométrico en las enjutas; realmente una pieza extraordinaria.

Ahora, en la actuación llevada a cabo hace dos años en la fachada sur de esta misma torre, la que mira al Clamores, ha aparecido otra gran ventana, también de carácter almohade, de un arco solo ligeramente apuntado y encintada por su correspondiente alfiz. Igualmente se han descubierto otras ventanas de menor tamaño e interés. Todo ello ha sido objeto de cuidadosa restauración.

RESTAURACIÓN DEL REVELLÍN y APERTURA DE LA FALSA BRAGA

La restauración del revellín de poniente, según el plano de Gómez de Mora de 1619, que se conserva en la Biblioteca Vaticana, ha permitido la apertura de la puerta de escape del adarve sur, que se encontraba cegada. Ha aparecido un foso defensivo y las huellas del puente levadizo que poseía.

RESTAURACIÓN DE LA RAMPA DE ACCESO AL REVELLÍN

Se ha eliminado todo el escombro que ocultaba la rampa que desde el revellín desciende en zigzag hasta la antigua huerta. Ha aparecido el pavimento original de rampa, con escalones tallados en la roca. Se ha consolidado el pretil que protegía la bajada, así como el cerramiento de la huerta y los cubos del cerramiento de la misma. Complementariamente se ha restaurado la tapia-cerca que se construyó en tiempos de Felipe II para delimitar el parque circundante del Alcázar.

RESTAURACIÓN DE LA MURALLA SUR

Se ha llevado a cabo la restauración de la muralla sur, en el tramo comprendido entre la verja de cerramiento de la Plazuela y el Alcázar. Toda ella se encontraba en pésimo estado. Esta obra ha sido financiada en un 70% por el Ministerio de Fomento, con fondos procedentes de 1.5% Cultural. Se ha restaurado tanto la cerca medieval, como la muralla fusilera, en un nivel más bajo, que se construyó en el siglo XIX con motivo de la Primera Guerra Carlista.

APARICIÓN DE UN POSTIGO EN LA MURALLA

En el curso de las obras de restauración de la muralla sur, ha aparecido un postigo, hasta ahora desconocido que, al parecer, daba acceso al palacio episcopal y al hospital del cabildo. Se ha restaurado, juntamente con el cubo que le protegía, dotándole de una reja de cerramiento.

RESTAURACIÓN DE LA MURALLA NORTE

Igualmente se ha restaurado la muralla en el costado norte de la Plazuela del Alcázar, en su totalidad. En el curso de las obras han aparecido interesantes elementos pétreos reaprovechados de construcciones anteriores, tanto romanas (lápidas y estelas funerarias), como medievales; estas últimas procedentes de la catedral vieja. El estudio de paramentos ha permitido entender cuál era el nivel original del almenado de remate de la muralla, como ocho pies más bajo que en la actualidad. El muro fue recrecido por Juan Gómez de Mora para nivelar el terreno de la plazuela que estaba muy irregular

APERTURA DEL FOSO CEGADO Y COLOCACIÓN DEL PUENTE

Se ha procedido al vaciado del escombro que cerraba el extremo sur del foso del Alcázar, testimonio de cuál era el tamaño y carácter del foso con anterioridad a la ampliación llevada a cabo en tiempos de Felipe II.

Según el plano redactado por Odriozola y Bermejo, para acceder al adarve sur desde el postigo del piojo, existía un puente, al parecer fijo, del cual hemos encontrado huellas al llevar a cabo el vaciado del relleno. En consecuencia, se ha procedido a instalar un puente de nueva factura, realizado en hierro, reproduciendo formalmente un característico puente antiguo de madera, con jabalcones; de estos aparecieron los mechinales de apoyo, que se han reutilizado para apoyo del nuevo.